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1.- Una reina ama

UNA REINA AMA

 

Ayudará a cumplir el Requisito 2 del Paso de Reina.

 

¿Ya memorizaste 1 Corintios 12:31—13:13? Entonces estudia detenida­mente la lista A en que figuran los atributos o cualidades del amor verdadero según 1 Corintios 13:4-7 y señala con una marca cuántas de estas cualidades adornan tu vida. Luego examina la lista B y señala con otra marca tus defectos. Sé sincera al hacerlo.

Finalmente haz que concuerden las cualidades de la lista A con lo opuesto de la lista B para lo cual en el cuadrito de izquierda coloca la letra respectiva. Ejemplo: A2, benigno, le corresponde la letra g. maligno.

Por último, cuida que tus cualidades no se contradigan, por ejemplo, si has marcado "11, se goza de la verdad", no puedes a la vez haberlo hecho con "b. mentiroso". O te gozas en decir la verdad, o te gozas en la mentira. ¿Estamos de acuerdo?

 

A

 

B

 

 

 1.- sufrido

 

a) envidioso

 

 

 2.- benigno

 

b) mentiroso

 

 

 3.- sin envidia

 

c) intolerante

 

 

 4.- no es jactancioso

 

d) impaciente

 

 

 5.- no se envanece

 

e) todo le molesta

 

 

 6.- no hace nada indebido

 

 f) egoísta

 

 

 7.- no busca lo suyo

 

 g) maligno

 

 

 8.- no se irrita

 

 h) descreído

 

 

 9.- no guarda rencor

 

 i) jactancioso, pedante

 

 

10.- no se goza de la injusticia

 

 j) no aguanta nada

 

 

11.- se goza de la verdad

 

k) hace lo que no corresponde

 

 

12.- todo lo sufre

 

 l) rencoroso

 

 

13.- todo lo cree

 

ll) injusto

 

 

14.- todo lo espera

 

m) irritable

 

 

15.- todo lo soporta

 

n) vanidoso

 

¿Ya memorizaste 1 Juan 3:1 -3? Considera la siguiente meditación antes de explicar su significado.

Seremos semejantes a él

¡Hijos de Dios! ¡Qué glorioso título! ¡Qué dulce, qué hermoso es! ¿Por qué somos hijos de Dios? Por amor.

¡Mirad cuál amor, qué clase de amor, nos hace ser hijos de él! Y eso no es todo, sino que como todo hijo se parece al padre, Dios nos hará semejan­tes a él. ¿Quiénes? Nosotros, sucios pecadores. ¿A quién seremos semejan­tes? A Dios, el Santo, el Puro, el Justo Dios. Con esa preciosa esperanza, la hija de Dios, la aspirante a Reina, se purifica.

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