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No te preocupes

Preocuparse es una actitud propia del ser humano. La sensación de que algo anda mal, o que va a suceder algo peor de lo que ya está ocurriendo, es natural en los momentos difíciles.

Tal vez tú te has preocupado alguna vez, o ahora mismo te preocupas demasiado por cosas insignificantes, y te has dado cuenta de que es una situación no muy agradable, y de mucha tensión. Muchas personas fracasan, y hasta se quitan la vida por las preocupaciones, por eso es muy importante aprender a enfrentar la preocupación. La Biblia tiene palabras que nos ayudan al respecto.

Abre tu Biblia en Mateo 6:19-34. Lee todos los versículos, despacio y meditando seriamente en lo que dice. Ahora, prepárate con papel y lápiz para hacer un estudio de este pasaje.

En primer lugar, allí tenemos 4 divisiones de versículos cada una con su respectivo título, en el siguiente espacio escribe esos títulos con los números de versículos que abarca:

1._______________________________________

2._______________________________________

3._______________________________________

4._______________________________________

Ahora vuelve a leer detenidamente los versículos que abarca el primer título, es decir, del 19 al 21.

¿Sobre qué está hablando Jesús a sus oyentes?:

R.- _________________________________________________

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Cuando Cristo habla de las riquezas, no está oponiéndose a la posibilidad de que tengamos dichas riquezas, más bien nos está enseñando a no colocarlas en primer lugar en nuestras vidas. Cuando se colocan en primer lugar, se vive sólo para ellas, entonces viene la preocupación, el temor a perderlas, y la vida no goza de felicidad. Él también habla de otras riquezas, que son más importantes que el dinero y las joyas, la riqueza espiritual. Esa riqueza es mejor porque no se destruye, ni se la pueden robar los ladrones.

El segundo título abarca los versículos 22 y 23. ¿Sobre qué órgano de tu cuerpo está hablando Jesús allí?: ______________________

¿Con qué compara Jesús tus ojos?: ______________________

 

Con los ojos nosotros podemos motivar muchas preocupaciones. Por ejemplo, la envidia hacia cosas materiales que otros tienen, eso puede crear preocupación cuando te das cuenta de que tú no puedes tenerlas, o te preocupas tanto en querer alcanzarlas, que pueden venir otros problemas.

El tercer título lo compone un solo versículo, el 24. En el siguiente espacio escribe un resumen personal sobre la enseñanza principal de ese versículo:

R.- __________________________________________________

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¿Por qué nadie puede servir a dos señores al mismo tiempo?

R.- _________________________________________________

    __________________________________________________

 

Para un cristiano Dios es su Señor, y el dinero está en segundo, tercer o cuarto lugar. Los que tratan de tener a Dios y el dinero en el mismo lugar al mismo tiempo, se mantendrán sin paz y con constantes problemas.

El último título encierra la mayoría de los versículos del pasaje, del 25 al 34. Allí Jesús habla directamente de la preocupación.

¿De qué cosas dice Cristo que no nos debemos de preocupar?:

R.- __________________________________________________

    ___________________________________________________

 

Pero, ¿por qué dice Cristo que no nos preocupemos de ellas?:

R.- __________________________________________________

    ___________________________________________________

 

¿Quién cuida de las aves y de las flores?

R.- __________________________________________________

 

 

¿Quién vale más, las flores y las aves, o nosotros?

R.- __________________________________________________

 

Para Dios, tú vales más que ellas, y si cuida de las aves, también sabe cuidar de ti y de tu familia. La preocupación no arregla nada, pero la confianza en el Dios que nos cuida sí nos ayuda mucho a enfrentar los problemas, la falta de dinero, o de cosas materiales. Jesús dice que debemos poner primero la vista en las cosas de:

 

 

o sea, las cosas espirituales. Es más importante mantener una relación personal con Dios, que preocuparnos por las cosas materiales. Si tenemos una correcta relación con Dios, todas las demás cosas vendrán por:

 

 


Tú debes aprender a confiar en Dios, porque él te ama y te cuida mejor que a las aves y las plantas. Cuando te enfrentes a situaciones difíciles recurre al Señor, él te escucha y sabe lo que es mejor para ti. Comparte esto con otros que tú sabes que se preocupan demasiado por las cosas materiales, y viven sólo para ellas. Enséñales que el amor de Dios sobrepasa todo, y que tú vives confiando en ese amor.

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